Deporte y diversidad

Canchas Estadio Centenario

Viejas costumbres que aún persisten

El deporte en Uruguay no es solo actividad física. Es una práctica que forma identidad y comunidad a su alrededor. Por eso, la historia de la discriminación y la exclusión de las disidencias sexuales de los espacios deportivos resulta tan central para entender el espacio dado en la sociedad a las personas LGBTIQ+

Durante mucho tiempo, el deporte uruguayo, en especial el fútbol, fue un terreno donde se reforzaron estereotipos de masculinidad rígidos. La diversidad sexual quedaba fuera del campo, oculta o incluso rechazada. La idea de que ser "fuerte" o "competitivo" estaba ligada a la heterosexualidad era parte del imaginario deportivo.

No es necesario remontarse a los orígenes del fútbol en nuestro país. En 2003, el entonces director técnico de la selección uruguaya, Jorge Fossati, realizó algunas declaraciones que reflejaban el prejuicio existente hacia las disidencias sexuales en el fútbol [1]. Sus palabras evidenciaban una creencia generalizada de que el fútbol debía ser un espacio reservado solo para quienes encajaban en ciertos moldes de masculinidad. Sin embargo, sus dichos fueron enfrentados con el rechazo de organizaciones sociales de la diversidad.

En ese momento de cambio, los dichos de Fossatti podrían haber sido entendidos como "parte del ambiente". Pero la realidad comenzaría a cambiar en los años siguientes en que los movimientos sociales por los derechos de la diversidad sexual ganaron visibilidad y fuerza. Gracias a su lucha, el deporte uruguayo comenzó a revisar sus prácticas y discursos.

El 18 de Julio de 2006, la entonces llamada “Selección Gay de Fútbol Uruguay Celeste” realizó, en las canchas de “Poco Sitio” frente al Estadio Centenario, su primer entrenamiento. Desde entonces, ofrecen un espacio libre de discriminación para que las disidencias sexuales puedan realizar deporte, desde fútbol hasta natación. [2]

La lucha de las organizaciones sociales de la diversidad, vinculadas o no al deporte, significó que 21 años después, la Asociación Uruguaya de Fútbol, que antes guardaba silencio frente a prácticas discriminatorias como la de Fossatti, adoptase una postura activa e inclusiva frente a los insultos homofóbicos en los cánticos de cancha. En 2024, la AUF lanzó una campaña de sensibilización y estableció reglas claras contra la discriminación por orientación sexual e identidad de género ( [3]).

A pesar de los avances, todavía hay desafíos y queda mucho por recorrer en esta materia. Persisten actitudes homofóbicas y transfóbicas, especialmente en el deporte amateur y en categorías juveniles. Por eso es fundamental continuar con campañas de sensibilización y formación para erradicar la discriminación, tanto desde el Estado como de las organizaciones sociales y los privados vinculados al deporte.

Hoy, el deporte uruguayo está en camino a ser un espacio inclusivo. La diversidad ya no se ve como una amenaza a los espacios cishetero. Este cambio es fruto de la lucha de muchas personas que, en los últimos 30 años, enfrentaron prejuicios y barreras para visibilizar la discriminación. El desafío actual es mantener y fortalecer estos logros, asegurando que el deporte sea cada vez más un lugar de encuentro y respeto.

Referencias:

[1] Infobae. (2004). El técnico de Uruguay no acepta homosexuales en el equipo. Recuperado de: Link

[2] Mapeo Sociedad Civil. (2024). Uruguay Celeste Deporte y Diversidad. Recuperado de: Link

[3] Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF). (2024). Contra la discriminación: AUF lanza una campaña para reflexionar. Recuperado de: Link